Los habituales bidones usados para el deporte, principalmente al montar en bici, suelen dejar un mal sabor en el agua o bebida isotónica que contienen. Todos hemos sufrido ese gusto a petróleo cuando más ávidos estábamos de líquido elemento. Pero eso no es lo más grave. Lo realmente peligroso es la liberación de químicos nocivos que el plástico en el que están fabricados estos botes puede producir cuando sube la temperatura.
En jornadas de sol o altos guarismos en el termómetro, los plásticos (aunque sean aptos para el uso alimentario) pueden desprender bisfenol A, la sustancia conocida como BPA. Y ojo, que no es inocua, pues se trata de un disruptor endocrino altamente perjudicial para el ser humano.
Recientes estudios han concluido que deben evitarse a toda costa algunos compuestos, como el PET (Tipo 1), el PVC (Tipo 3) y el poliestireno (Tipo 6), ya que pueden liberar sustancias cancerígenas.
Igualmente, los expertos ponen la señal de peligro en otro tipo de compuestos habituales, pues, aunque podrían considerarse más seguros el HDPE (tipo 2), el LDPE (tipo 4) o el Polipropileno (tipo 5), su liberación de micro plásticos continúa siendo nociva.
Por ello, aunque puedas comprobar que tu bidón está libre de BPA, aún queda por aclarar el nivel de toxicidad del resto de las sustancias que se desprenden.
Ante este panorama, ¿qué podemos hacer?
El primer paso será comprobar que todos los bidones que acumulamos en casa presentan en la base el logo que indica que están libres del peligroso BPA.
A continuación, asumir el compromiso de no usar el lavavajillas para su limpieza. Por mucho que pienses que la máquina elimina más restos de las bebidas y polvo, será peor para tu salud la liberación de plásticos.
¿Y qué otras alternativas tenemos?
Para deportes como el senderismo, el gimnasio o cualquiera que permita guardar la bolsa en el banquillo, la opción es clara: botellas de cristal o metal.
Pero en el ciclismo la cosa se complica. Llevar un bote rígido en el soporte genera más peso, menos estabilidad de la botella, peligro en caso de caída e imposibilidad de apretar el cuerpo del bidón para poder beber utilizando una sola mano.
Buscando lo que ofrece el mercado, hemos encontrado los bidones de Tritan (marca registrada de la empresa Eastman), resina de copoliéster, un compuesto libre de BPA, BPS y otros bisfenoles. Además, es irrompible ante caídas y marca en la báscula un peso muy bajo, similar al plástico tradicional. Marcas como Elite Vero GT y Laken Classic Tritan ofrecen modelos tanto de 750 ml como de 450 ml.
Una cosa a tener en presente es que el Tritan es rígido, por lo que puede generarte problemas para beber en marcha. La solución será buscar un modelo que adjunte tapón Jannu, ese del que puedes sorber como si de una pajita se tratara.
¿Te sigue preocupando el peso?
Tritan de 450 ml: 97 g
Tritan de 750 ml: 134 g
¿Cuánto pesa tu antiguo bidón de polietileno?
Unos 95 g el de 750 ml (aunque existen algunos ultraligeros).
Como verás, sumas unos gramos a tu bici si optas por el Tritan, pero ganas en salubridad.
Otra opción la encontramos en la startup KEEGO, que presenta la primera botella flexible fabricada en titanio elástico. Su bidón está compuesto por varias capas, siendo las internas de titanio puro, pero flexible. Sin ningún tipo de sustancias químicas que puedan considerarse insalubres.
¿Su peso? Keego 750 ml: 86 g
¿Su precio? 44,99 euros la de 750 euros en su web, pudiendo también adquirir el portabidón de cuadro, de tan solo 16 g.
No es económico, pero sí duradero y buena opción si priorizas peso y vas a competir.
Si te interesara algo 100 % ecológico, puedes buscar los bidones realizados en polietileno de caña de azúcar, reciclables y libres de BPA y ftalatos. Con 82 g en su tamaño de 750 m, lo puedes encontrar en la web de la especialista Elite con el nombre de Jet Green. Restless Forest también ofrece una opción de 500 ml por 9,95 euros.




