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Reportaje: VI Campus Ciclismo para Todas: Mountain Bike, Paddle surf, yoga, buen ambiente y mucho más que pedalear. Por Yolanda Vázquez Mazariego
Hay fines de semana que se miden en kilómetros, desnivel o tiempo sobre la bicicleta. Y hay otros que se miden en sonrisas, nuevos retos, amistades y momentos que se quedan mucho después de haber guardado la bici. Así ha sido el VI Campus MTB, Paddle Surf y Yoga de Ciclismo para Todas, organizado por Silvia González en Ciclolodge El Nevero, en Lozoya.
Desde hace años, colaboro con Silvia, fundadora de Ciclismo para todas y buena amiga, en su Campus de Mountain Bike, Paddle surf y yoga en Ciclolodge El Nevero en Lozoya.
Son fines de semana que me encantan y procuro agendar para no fallar, para dar mis clases de yoga a primera hora, ayudar en las rutas de MTB con las más principiantes, descubrir el paddle surf en el embalse, y sobre todo, compartir experiencias, conocer a mujeres de todas las edades a las que nos une la pasión por el deporte y seguir apoyando a las mujeres, desde la base, en ciclismo, en la carrera de la mujer o en deportes acuáticos. Son días de risas, lágrimas, orgullo, felicidad y mucha amistad y sororidad.
Este 2026 hemos vuelto a celebrar el VI Campus de Ciclismo para todas, y he preferido que sean ellas, las participantes quienes nos cuenten en primera persona sus experiencias. Ahí van sus testimonios, gracias a todas, me ha encantado compartir estas horas de deporte, charlas, yoga, spa y comidas ricas con vosotras. Nos vemos pronto.
Durante unos días, mujeres con diferentes edades, experiencias y niveles deportivos han compartido rutas de MTB, técnica sobre la bicicleta, paddle surf, yoga, charlas, gastronomía, descanso y muchas horas de conversación. El objetivo no era competir, sino aprender, disfrutar, salir de la zona de confort y comprobar que el deporte también puede ser una poderosa herramienta para conectar con otras personas.
Y nadie mejor que sus protagonistas para contar lo que ocurrió.
«Llegas pensando que vas a aprender a montar mejor en bici y te llevas mucho más»
Mamen Ávila, 42 años... y todavía improvisando RRHH, aventurera por naturaleza, rápida, inquieta y con mucho sentido del humor. Porque al final… toda aventura empieza por un SÍ. Para ella, este fue su primer campus de ciclismo.
«¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? La mía ha sido este fin de semana: irme de campus de ciclismo».
Mamen llegó con experiencia limitada en MTB y descubrió que enfrentarse a una ruta de montaña implica mucho más que fuerza en las piernas. Técnica, equilibrio, confianza y capacidad para gestionar el esfuerzo también forman parte del aprendizaje.
¿Y qué significa irte de campus de ciclismo? Pues, básicamente, irte un fin de semana a hacer rutas en bici por la montaña, aprender, compartir y desconectar de la rutina. Aunque luego descubres que detrás de esas palabras hay bastante más: kilómetros, cuestas, naturaleza, gente nueva, yoga, paddle surf, spa, sauna, comida rica y unas cuantas agujetas de recuerdo.
Porque parece que llega una edad en la que una piensa que los campus son cosa de niños… hasta que descubre que también existen los que incluyen bicicleta, montaña, yoga, paddle surf, spa, sauna y, por supuesto, buena comida. Entonces la cosa cambia.
¿Y qué ha sido para mí este fin de semana? Ha sido perderme para desconectar y, de paso, encontrarme un poquito.
Ha sido hacer rutas por la montaña en bici, practicar yoga, descubrir lugares nuevos, comer muy bien, aprender y atreverme también con el paddle surf por primera vez. Y después de tantos kilómetros, terminar en un spa y una sauna… porque una puede venir a superarse, pero tampoco hace falta sufrir más de la cuenta.
«En alguna subida he mirado hacia arriba pensando: “Por favor, que alguien me diga que no vamos por ahí”. Y sí. Íbamos por ahí», cuenta entre risas.
Pero llegó. Y esa sensación de superar algo que al principio parecía imposible se convirtió en uno de sus grandes recuerdos.
«Puedes olvidar cuántos kilómetros hiciste o cuánto desnivel acumulaste, pero es mucho más difícil olvidar a las personas que estuvieron a tu lado mientras intentabas conseguirlo».
«Aquí nadie se queda atrás»
Para Nuria Colinas, funcionaria de administrción local de 47 años, una de las claves del campus fue precisamente esa sensación de grupo. Llegó buscando desconectar y disfrutar y terminó llevándose nuevas amistades y la satisfacción de haber completado las rutas juntas.
«Las rutas conseguí y conseguimos juntas terminarlas».
Porque uno de los mensajes que se repitió durante el fin de semana fue «nadie se queda atrás». Diferentes niveles y ritmos no impidieron que todas encontraran su sitio.
Me encantan los deportes, pádel, tenis, baloncesto y montar en bicicleta. Soy activa y aventurera.
«Para mí el Campus ha sido 💯% gratificante. Fui con ganas de desconectar y de disfrutar. Vine feliz porque disfruté a tope, me reí y he conocido un poco más a unas mujeres súper interesantes y muy divertidas. Recomiendo el Campus 100%, tengas nivel o no tengas nivel, porque detrás hay personas que te animan, te apoyan y siempre están ahí».
Una filosofía que resume bien el espíritu de Ciclismo para Todas: no se trata de ser la más rápida, sino de seguir avanzando juntas.
Mucho más que kilómetros
Mamen Zarzu, personal público de la Comunidad de Madrid, 55 años, madre de dos hijas, volvió a engancharse a la bicicleta hace siete años y ¡y renegando de por qué no hice esto antes!. En el campus disfrutó especialmente de la combinación de actividades.
MTB, paddle surf y yoga fueron el hilo conductor de un fin de semana en el que también hubo charlas, risas, convivencia y hasta un escape room.
«Me lo he tomado como un finde para hacer deporte, entrenar un poquito, probar cosas nuevas y, por qué no, salir un poco de nuestra zona de confort».
Para Mamen, precisamente esa mezcla es una de las grandes virtudes del campus: el deporte es el punto de partida, pero no el único objetivo.
«Me llevo un fin de semana de deporte, risas, convivencia, aprendizaje y, sobre todo, de haber conocido a personas estupendas».
Pero si hay algo que me ha sorprendido especialmente, ha sido todo lo que hemos vivido fuera del deporte. Las charlas, las risas, los momentos juntas… y hasta ese yoga de las siete y media de la mañana, cuando nos levantábamos renegadas y pensando “¿pero quién me manda a mí?”, y luego terminábamos diciendo que había merecido totalmente la pena.
Susana Ámez, VI Campus MTB Paddlesurf y Yoga con Ciclismo para todas
Cuando un grupo de desconocidas se convierte en una comunidad
Susana Ámez, 48 años, es bióloga y trabaja como analista en un laboratorio de control del dopaje. Reconoce que al principio no sabía muy bien qué era un campus de este tipo ni qué se iba a encontrar.
La respuesta llegó desde el primer minuto: un grupo diverso de mujeres unidas por la bicicleta.
«A pesar de no conocer a la gente me sentí integrada y una más del grupo», explica.
Además de bici, técnica, paddle surf y yoga, hubo charlas sobre nutrición y GPS. Pero, para Susana, lo más importante sucedió fuera de las actividades programadas. «En pocos días, un grupo de desconocidas acabó funcionando como una pequeña comunidad».
Compartir esfuerzo, consejos, bromas, cansancio y momentos de desconexión hizo que las diferencias de nivel dejaran de importar.
«Vine para pedalear y remar, pero me voy con mucha diversión, nuevas amistades y recuerdos que seguramente durarán mucho más que las agujetas».
Este verano, animada por una amiga, me apunté a participar en un Campus de MTB y Paddle Surf organizado por el club “Ciclismo para Todas”. No sabía muy bien que era eso de un campus y lo que me iba a encontrar, pero iba dispuesta a pasar un fin de semana diferente conociendo a gente nueva con la misma afición por la bici. Desde el minuto uno lo que encontré fue un ambiente divertido y acogedor, y a pesar de no conocer a la gente me sentí integrada y una más del grupo.
Tuvimos bici, clases de técnica y de paddle surf, yoga, charlas sobre nutrición y GPS, impartidas por dos personas expertas en la materia. Pero hubo mucho más, fue un fin de semana lleno de risas, muchas risas, aprendizaje y nuevas amistades, compartiendo una misma pasión entre mujeres.
Más allá del deporte, lo que realmente hizo especial el campus fue el compañerismo. En pocos días, un grupo de desconocidas acabó funcionando como una pequeña comunidad. Compartíamos esfuerzo, consejos, bromas, cansancio y momentos de desconexión al terminar las actividades. No importaba el nivel de cada una, todas teníamos nuestro espacio y todas aportábamos algo.
Me quedo, sobre todo, con esa sensación de haber disfrutado muchísimo sin presión, rodeada de mujeres que transmitían energía, cercanía y buen rollo. Porque sí, vine para pedalear y remar, pero me voy con mucha diversión, nuevas amistades y recuerdos que seguramente durarán mucho más que las agujetas.
Deseando ya repetir el año que viene. ¡Anímate! porque este campus también es para ti, es ¡Para Todas!
«El deporte, medicina para el alma»
Celia Vaquero Carrillo, 42 años, maestra especialista en Educación Física, amante del deporte y de la MTB, ya ha participado en varias ediciones.
¿Por qué repite?
Porque, según explica, lo que sucede durante esos días es difícil de contar con palabras.
«Llegas con ganas de aprender, ilusión por compartir y conocer chicas a las que les guste la bici, la naturaleza, el yoga y el paddle surf, y cuando estás te das cuenta de que lo que sientes y vives va más allá».
“He participado en distintas ediciones de este Campus y seguiré repitiendo... ¿por qué? Porque lo que se vive en estos días es difícil de explicar... Llegas con ganas de aprender, ilusión por compartir, conocer chicas a las que les guste la bici, la naturaleza, el yoga, el paddle surf... y cuando estás te das cuenta de que lo que sientes y vives va más allá... ¡La experiencia es maravillosa!!! Y solo sé que cuando termina mi corazón es un poco más grande (y no solo por lo que ha trabajado haciendo deporte sino por todo lo vivido y compartido) Gracias Silvia, Yola, Mamen, Mamen, Susana y Nuria por hacerlo realidad”.
Su conclusión resume en pocas palabras el espíritu del encuentro: «El deporte, medicina para el alma».
La otra forma de medir el éxito
Silvia González, fundadora de Ciclismo para Todas y alma del campus, superviviente de linfoma, deportista apasionada, pionera del ciclismo femenino en España. Organizar este tipo de encuentros tiene un valor que no siempre puede medirse en cifras. Después de seis ediciones, tiene claro que el verdadero resultado está en lo que sucede cuando un grupo de mujeres se enfrenta a un reto juntas.
«Llegan sin conocerse, con miedos y con la frase “yo no podré”, y en 48 horas se convierten en tribu».
Es precisamente ese momento el que la anima a continuar: ver cómo una participante supera un sendero que creía imposible, recupera la confianza después de una caída o se atreve con una actividad nueva.
Hay balances que no salen en un Excel. Este fin de semana hemos celebrado el sexto Campus MTB + Paddle SUP. Siendo honesta, la participación ha sido baja y el beneficio económico, nulo. Con la calculadora en la mano, sería fácil catalogarlo como un fracaso. Pero sería mentir. Porque hay otra contabilidad, la que no entiende de números, que este fin de semana ha salido con superávit. Me he llevado un chute de energía de esos que te duran meses. De esos que te recuerdan por qué empezaste.
En este campus ocurre algo que no sé explicar bien con palabras. Se crea una energía. Una sinergia entre mujeres que muchas veces llegan sin conocerse, con miedos, con la frase de "yo no podré", y que en 48 horas se convierten en tribu. Solo se entiende si lo vives.
¿Por qué lo hago entonces? Lo hago por ese momento exacto en el que una mujer supera un sendero que creía imposible. Por su cara al volver a la bici después de una caída. Por el silencio que se hace en la tabla de paddle al atardecer, cuando todas entendemos que no hace falta decir nada.
Lo hago porque estas mujeres me recuerdan cada vez que son mucho más fuertes de lo que piensan. Porque vienen abiertas, humildes, con ganas de aprender. Y sin darse cuenta, son ellas las que me enseñan a mí. Me enseñan que lo importante no siempre es lo rentable. Que hay proyectos que no te llenan la cartera, pero te llenan el bolsillo de otra cosa: de motivos para seguir, de power, de sentido.
Vivimos en un mundo que nos mide por la rentabilidad. Yo hoy reivindico lo contrario. Reivindico organizar cosas que no dan dinero, pero te dan vida. Reivindico apostar por el deporte femenino, aunque las cuentas no siempre salgan. Reivindico el valor de lo intangible.
Gracias a cada una de las que habéis confiado en este sexto campus. Gracias por vuestra confianza y por dejarme aprender a vuestro lado. Me voy con el bolsillo lleno. Lleno de energía para seguir a tope, para preparar el séptimo.
«Mientras haya una mujer que quiera descubrir de lo que es capaz sobre una bici o una tabla, aquí estaré».
Un campus para atreverse
Seis ediciones después, el Campus de Ciclismo para Todas demuestra que el deporte femenino no necesita empezar con grandes objetivos. A veces basta con atreverse a apuntarse, ponerse el casco, subir a una bicicleta o probar algo que nunca habías hecho.
Después llegan los kilómetros, las cuestas, las agujetas… y, con un poco de suerte, también las amigas.
Porque quizá el mejor resumen del VI Campus lo dejó Mamen Ávila con una pregunta:
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?
Y una respuesta que muchas de las participantes podrían compartir: «Qué suerte haber venido».
Nos vemos en el siguiente Campus de MTB, paddle surf y yoga. Sigue a @ciclismoparatodas en Instagram para ver actividades, talleres y quedadas para mujeres deportistas.




